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Este esquema consta de seis elementos. Un destinador (emisor) que emite un mensaje que llega a un destinatario (receptor).
El mensaje debe hablar de algo, es decir, para que el mensaje se comprenda se requiere un contexto: aquello de lo cual
se habla. Este término no debe confundirse con la acepción de entorno o circunstancia que rodea a la situación comunicativa.
Jakobson aclara sobre este término que algunos llaman a este elemento referente pero él prefiere no mencionarlo así porque
el concepto de referente es todavía poco claro. Pensemos que estamos hablando de los años ´50. Sin embargo, no es más que
una de las tantas contradicciones que encontramos en toda teoría que se precie
Otro elemento del circuito es el código que, por su parte, asegura la comunicación en cuanto es común a destinador y destinatario;
es el idioma imprescindible para que puedan comprenderse emisor y receptor.
El último de los elementos es el contacto. Se refiere, en realidad, al canal o medio físico por el cual transita el mensaje
pero es, además, el contacto psíquico que se produce entre el destinador y el destinatario.
A partir de nuestra enunciación, queda de manifiesto una de las características por las cuales ha sido más fuertemente
criticado este circuito: no es realmente un circuito sino que es eminentemente unidireccional. En ningún punto se habla de
un efecto de feed back, es decir, de ida y vuelta del emisor al receptor y viceversa.
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